Paridad, Equidad y Participación

Cuando el presidente Enrique Peña Nieto promovió la reforma que actualiza al 50% el porcentaje de participación de mujeres en las candidaturas a cargos de elección popular postuladas por lo diversos partidos políticos, nadie imaginaba el alcance de la medida, que si bien se trata de una acción afirmativa para lograr la inclusión efectiva de las mujeres en la actividad política, representa también un reto para la cultura popular en muchas poblaciones e incluso municipios o estados en el país.

Por supuesto que la participación de las mujeres en la actividad política, más que una realidad deseable, es una medida necesaria.

Hombres y mujeres, si bien esencialmente iguales, somos accidentalmente diferentes. Por eso es posible la complementariedad y eso es justamente lo que se busca a través de la participación activa de ambos sexos en el servicio público, porque somos accidentalmente diferentes y la participación de ambos implica enriquecer el ejercicio del gobierno con ambos aportes mutuamente complementarios.

Sin embargo, al momento de materializar la medida enfrentamos diversas dificultades: la primera consiste en la resistencia cultural a la participación femenina, es decir,  la comúnmente llamada “cultura machista”, que inhibe la participación de las mujeres a través de la “prohibición” de los esposos o familiares de las mujeres que sienten la vocación a la participación o la aversión generalizada de los ciudadanos de esa población respecto de la sola posibilidad de que sean gobernados por una mujer, por competente que ella sea.

La segunda dificultad, quizá derivada de la primera, consiste en la dificultad para lograr que las mujeres se decidan a participar y por lo tanto, la dificultad para lograr las candidaturas en el esquema paritario que la Ley establece.

Sin embargo, la Ley es clara y los lineamientos emitidos por las instituciones electorales lo son aún más. No se trata de simplemente llenar numéricamente las candidaturas con nombres femeninos, sino de lograr la participación efectiva de las mujeres en la gestión de los cargos de elección popular.

¿Hay equidad en el modelo de paridad que se ha impulsado? Lamentablemente no.

Paridad y equidad no significan lo mismo. La primera palabra se refiere a que por cada mujer participe también un varón, la segunda es que ambos tengan las mismas oportunidades.

En tanto no logremos que se modifiquen los parámetros culturales, la paridad va en contra de la equidad y viceversa.

Una mujer políticamente activa en una población culturalmente machista tiene muchas más probabilidades de obtener una candidatura que un varón, pero sus probabilidades de obtener los respaldos que le permitan ganar son mucho menores que las del varón. Si derivado de la paridad termina ella siendo la candidata a Presidente Municipal, su trabajo no será equitativo respecto del que debiera hacer un candidato varón para alzarse con la victoria.

Dicho de otro modo, para lograr la verdadera paridad en la participación política en condiciones de equidad, es necesario que todos los actores e instituciones políticas hagamos un trabajo consistente y ordenado encaminado a cambiar los patrones culturales de la sociedad en cuanto a la participación de mujeres en política se refiere y también requiere de un trabajo de promoción de la inclusión activa de las mujeres en el servicio público.

Será un trabajo que llevará tiempo, pero si empezamos hoy, entonces nos falta un día menos para lograrlo.

Pablo Rodríguez Regordosa

Ingeniero Mecánico egresado de la Universidad de las Américas Puebla, donde se graduó con mención honorífica y es también Maestro en Administración y Políticas Públicas por el Tecnológico de Monterrey. Inició su desarrollo profesional como ingeniero de proyectos en el Grupo Industrial Bret, posteriormente fue Director de Desarrollo Comunitario y Director de Obras y Servicios Emergentes del Honorable Ayuntamiento de Puebla entre 1996 y 1999. Es miembro de asociaciones empresariales como Canacintra, Coparmex y la Asociación de Fabricantes de Tubos de Concreto, de la cual fue presidente nacional entre 2009 y 2010. De febrero de 2011 a abril de 2013 fue Secretario de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico del Gobierno del Estado de Puebla, periodo durante el cual el Estado obtuvo el 1er lugar de crecimiento económico entre los estados del país y se logró que la empresa Audi AG seleccionara a Puebla como su destino para la nueva fábrica en América del Norte. Es miembro del Partido Acción Nacional desde 1988, partido por el que actualmente es diputado local por el distrito 14 en la LIX legislatura del Congreso del Estado de Puebla y Presidente de la Comisión de Desarrollo Económico, asimismo es Presidente del Comité Directivo Municipal del PAN en Puebla, integrante de la Comisión Permanente Estatal, Consejero Estatal y Consejero Nacional del mismo partido.