Pesos y Contrapesos Institucionales

Nuestra nación se encuentra viviendo una de las etapas políticas más importantes en su historia democrática. Los resultados de las pasadas elecciones son reflejo de la voluntad ciudadana y esto nos indica que vamos en el camino correcto hacia la consolidación de la democracia en nuestro país. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que,

Artículo 40. Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de México, unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental.”

Siendo México una República, comenzaremos por definir que es una República. El autor clásico más importante de Roma, Marco Tulio Cicerón expone un concepto denominado “Res Publica”, traducido literalmente del latín como “La cosa pública, del pueblo”, ahora mejor conocida como República. Estableciendo como premisa que, “la cosa pública es y debe ser cosa del pueblo”, se entiende que es fundamental la participación ciudadana en la política. Cicerón tiene una máxima concepción intelectual, el Republicanismo, ya que, en el ocaso de su vida considera que, de los tres tipos de gobierno que propone –Gobierno Monárquico, Aristocrático y el Popular- la República es el único gobierno que representa a todos los pobladores, que como punto medular pone a los ciudadanos al centro de la política, respetando en todo momento su dignidad humana –Humanismo Político-. A diferencia de muchos filósofos contemporáneos que tienen como máxima la virtud del hombre, Cicerón considera que a través de la felicidad individual de los ciudadanos se puede llegar a alcanzar el bien común.

En la concepción respecto al deber ser de la República, Cicerón, establece dos elementos fundamentales para la existencia de ella, el primer elemento son los ciudadanos con libertad de decisión y participación; y el segundo elemento, la presencia de los actores políticos y funcionarios públicos. Por lo tanto, expone que, con respecto al primer elemento que conforma la República, “La libertad del ciudadano es lo más sagrado a preservar para lograr su condición de participación en la vida pública.” Y respecto al segundo elemento, los actores políticos y funcionarios públicos deben de ganarse la confianza y admiración de la multitud para ser considerados dignos de honor. En la obra “Sobre los Deberes” de Cicerón, se discierne respecto del significado de la República, la cual busca construir una vida comunitaria regida por la virtud, hacer efectivo un gobierno preocupado por el bien común, en donde prevalezca el interés del pueblo por encima de los intereses particulares. La felicidad, el bien común, la ciudadanía, la participación ciudadana y la justicia entre otros conceptos de los que hablaban Cicerón, y otros filósofos contemporáneos en sus obras romanas son principios clásicos y básicos de la filosofía política, y estos conceptos son tomados en cuenta para la concepción de los principios de Doctrina del Partido Acción Nacional.

Retomando a Cicerón, su obra “La República” propone por primera vez una división de poderes que se establecían en deliberativo, legislativo, administrativo, judicial, militar y religioso. En nuestros días dicha división de poderes está plasmada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,

Artículo 49. El Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. No podrán reunirse dos o más de estos Poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el Legislativo en un individuo. (…)”

Charles de Montesquieu afirma en su obra “El Espíritu de las Leyes” que, lo primordial para la Democracia es su desenvolvimiento en la República, donde el pueblo tiene el poder soberano. Para Montesquieu de igual forma, la Democracia está basada en la división de poderes, quienes mantienen bajo control el poder, y así se evita el abuso del poder gubernamental a través del sistema de pesos y contrapesos, un ejemplo claro que él establece es el del Legislativo que sirve de contrapeso al Ejecutivo.

Actualmente los contrapesos políticos se dan para establecer una colaboración entre poderes institucionales y entre éstos poderes y la sociedad. Políticamente México, hasta hace un par de años, era considerado ser un sistema en el que el Poder Ejecutivo anulaba la acción independiente tanto de los Poderes Legislativo y Judicial, como la de los órdenes de Gobierno. El debate respecto a la división de poderes y los pesos y contrapesos en México ha estado marcado principalmente por tres premisas: 1. El Poder Ejecutivo Mexicano goza de demasiadas atribuciones y es necesario acotarlo; 2. Un gobierno es más democrático y más eficaz cuántos más límites se imponen al titular del Ejecutivo independientemente de lo que ocurra con los demás poderes; y 3. La disminución de facultades entre los poderes no es la solución al problema democrático que enfrenta el país. Estos argumentos tienen una doble vertiente ya que, se pueden llegar a confundir las facultades otorgadas constitucionalmente a los poderes con el ejercicio de las mismas.

Los pesos y contrapesos en México son: los institucionales, los políticos y los sociales. El contrapeso de carácter político deviene del sistema electoral mexicano, es decir, partidos políticos que representan a los ciudadanos del país; los contrapesos de carácter social son aquellos llamados también poderes fácticos que lo pueden constituir empresas y sindicatos o grupos que a través de su posición económica o política pueden incidir en las decisiones del país. Los contrapesos institucionales son aquellos límites que un poder tiene derecho a imponer sobre otro y derivan de la configuración de la forma que adopta una nación. Históricamente, los problemas de concentración de poder en la rama ejecutiva del gobierno derivaban no tanto de su configuración institucional, sino más bien de la forma en que se había construido y funcionaba el sistema político en su conjunto, es decir era más un problema político que un problema constitucional.

Los ciudadanos contribuimos al sistema de pesos y contrapesos políticos a través de la participación activa de los asuntos de interés público. Una democracia no se puede entender sin elecciones, y tampoco se puede concebir sin una oposición al partido en el poder. El sistema de pesos y contrapesos para controlar el ejercicio del poder trata de evitar las injerencias arbitrarias o ilegales entre las atribuciones y facultades de los poderes. Montesquieu afirmaba que, “Para que no se pueda abusar del poder, es necesario que, por la disposición de las cosas, el poder detenga el poder.” Por lo tanto, el sistema de pesos y contra pesos deviene de una operación democrática prevista en nuestro orden jurídico constitucional, que, como parte de las obligaciones de los ciudadanos, debemos vigilar, proteger y mantener día a día, con el único propósito de evitar el otorgamiento o auto otorgamiento de atribuciones, facultades o competencias desmedidas en los distintos ámbitos de poder, que pongan en grave riesgo la incipiente democracia mexicana.

Gracias a los contrapesos institucionales, políticos y sociales, México durante los últimos años ha podido ir consolidándose como una verdadera democracia. Como resultado, el Presidente de la República dejó de ser el jefe fáctico del partido hegemónico y por lo tanto, la posibilidad de seleccionar a los legisladores y designar a los líderes del Congreso o el de definir la composición de la Suprema Corte de Justicia –siendo éste ahora un importante contrapeso institucional-, perdió el control sobre las elecciones y el poder para designar a su sucesor, dejó de tener los instrumentos que le permitían dominar políticamente a los gobernadores y presidentes municipales. Al perder estos poderes metaconstitucionales, los pesos y contrapesos institucionales se volvieron operantes como en cualquier democracia consolidada.

El antes conocido como Jefe de México dejó de tener poder extraordinario debido a la creación y la obtención de autonomía de diversas instituciones como lo son el Banco de México, en donde el Presidente perdió la facultad de definir la política monetaria; la creación del antes Instituto Federal Electoral, en donde se suprimieron las facultades del Ejecutivo de participar en todas las etapas del proceso electoral en todos los niveles y; la creación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, quién a través de observaciones, recomendaciones o resoluciones, acotan el comportamiento del Ejecutivo.

Como parte de los contrapesos institucionales, es de reciente creación el rubro de “fiscalización y vigilancia” que busca principalmente contabilizar y dar seguimiento el apego a las facultades y actuar del Poder Ejecutivo. Las instituciones responsables de éste rubro son: el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, la Comisión Federal de Competencia, la Comisión Federal de Telecomunicaciones y la Auditoría Superior de la Federación a cargo del Poder Legislativo. Aunque dichas instancias no son vinculatorias, se toman en cuenta respecto al curso de acción de las decisiones del Ejecutivo.

Más allá de la existencia de los contrapesos que puedan hallarse entre un poder y otro, también nos encontramos sistemas de equilibrios dentro de los poderes. El poder legislativo cuenta con un contrapeso muy importante, los senadores y diputados plurinominales. En el año de 1977 se impulsa una reforma política que logró la eliminación de la figura denominada “diputados de partido” para dar paso a un sistema mixto de representación proporcional, lo cual incrementó el número de diputados de 300 a 400, teniendo así 100 plurinominales, que posteriormente llegaron a 200 en la reforma del año 1986. Gracias a ésta reforma la ciudadanía llegó a tener mayor representatividad a través de los partidos políticos. Es importante recalcar que los diputados y senadores nacen con la finalidad de que los ciudadanos tengan mayor representación en los congresos. La controversia respecto a los diputados plurinominales está en auge y tanto algunos partidos políticos como, un porcentaje de la ciudadanía proponen la reducción en el número de diputados plurinominales, sin embargo, dicha reducción significa no reconocer el papel histórico de contrapeso de los partidos políticos en la consolidación de la democracia en México, en donde el Partido Acción Nacional ha tenido una importante participación e incidencia.

Recordemos que en 1997 el partido hegemónico, el PRI, pierde por primera vez en la historia de la vida democrática del país la mayoría en la Cámara de Diputados, y hasta la LXIII Legislatura en el periodo 2015-2018 los curules habían sido proporcionales por lo que las distintas fuerzas políticas pudieron construir acuerdos, como el llamado “Pacto por México” que buscó actualizar y renovar la Constitución Mexicana. Como última reflexión me gustaría mencionar que según los principios de doctrina del Partido Acción Nacional, la democracia es un modo de vivir en el respeto y diálogo, el que un grupo de personas sea democrático significa decir que éstos se reúnen, plantean asuntos, discuten y votan para tomar una decisión y de ahí realizar una acción. Los panistas demócratas entendemos que nos podemos equivocar al momento de tomar decisiones, pero no aceptamos que no se discutan los problemas ya que presuponemos que la opinión de los más, es más razonable que la opinión de los menos.

Para concluir, los dejo con una interrogante:

¿Con la actual conformación de ambas cámaras y el futuro Presidente de la República, estamos en un retroceso sobre lo ganado democráticamente y por consiguiente, de pesos y contrapesos políticos?

Referencias

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Karime Yamel Cosetl Perdomo

Estudiante de la Licenciatura en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue nominada al “Mérito Juvenil” de la Secretaría Nacional de Acción Juvenil en el año 2014 y al Premio Estatal de la Juventud de Puebla en el mismo año. Ha participado en diversos Modelos de las Naciones Unidas en donde ha sido premiada como “Mejor Delegada” en múltiples ocasiones y de igual forma fue electa Presidenta de la Sociedad de Alumnos de la Universidad Anáhuac Puebla en el año 2015. Es militante del Partido Acción Nacional desde el año 2014 en donde se ha desempeñado como Coordinadora General de la Secretaría Municipal de Acción Juvenil en el periodo 2013-2015 y actualmente es Coordinadora Estatal de Mujeres Jóvenes en la Secretaría Estatal de Acción Juvenil, Directora de Estudios, Formación e Identidad del Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional, y también funge como Capacitadora Nacional del Comité Ejecutivo Nacional y de la Secretaría Nacional de Acción Juvenil.