Los retos por venir en el PAN poblano

Por Mundo Tlatehui Percino

Puebla se debate hoy entre la posibilidad de quienes apostamos a un generoso horizonte incluyente y democrático y de quienes le apuestan a la polarización de sus diferencias.

Acción Nacional, nuestro partido, vive momentos históricos de mayor trascendencia. En Puebla, como en la gran mayoría del país, asumimos el rol de oposición; papel que abordamos con dignidad política y enorme sentido de responsabilidad ante la sociedad, como lo hemos hecho desde la fundación del PAN.

En Acción Nacional está puesto el corazón de la lucha cívica, pacífica y democrática de Puebla y de todo México. La nuestra ha sido una lucha ejemplar que se ha movido por la vía legal e institucional, constructiva, progresista y democrática.

Somos un partido con visión de futuro que ha mostrado voluntad colectiva de escuchar e incluir a todas las voces de su militancia en estos procesos democráticos internos.

Una de las fortalezas que tiene el Partido Acción Nacional es que ha sido un organismo político que sabe conciliar los equilibrios entre la más amplia pluralidad de expresiones que conviven en su interior.

Los retos que tiene enfrente son varios; entre ellos mantenerse como un partido con visión de futuro que incluya todas las voces y reciba el sentimiento de su militancia diversa y plural.

El nuestro debe ser un partido que conjugue la solidez de sus principios partidistas con el dinamismo de su militancia para que nuestros principios e ideales nos den mayor sentido de identidad y pertenencia.

En el nuevo contexto, Acción Nacional enfrenta el reto de fortalecer su vida interna mediante la renovación de sus dirigencias municipales y el nombramiento de delegados.

En estos momentos nuestro partido ha mostrado colectivamente actitudes tolerantes y respetuosas, capaces de trascender el pasado y proyectar el mañana.

Por lo tanto, en el nuevo escenario el PAN debe abrirse a la imaginación e innovación política; debe ser también, ahora más que nunca, una organización abierta y tolerante, pero sobre todo incluyente, flexible y participativa, que la haga más competitiva y la convierta en la mejor opción entre los ciudadanos.

Al mismo tiempo tenemos el reto de renovar la unidad verdadera del partido y fortalecerla para prevalecer y vencer en la democracia.

Una unidad verdadera que muestre y ratifique, ante los ojos de todos, nuestras sólidas convicciones; y que anime y desate la pasión responsable de su militancia.

Una unidad que escape de las trampas de la simulación para que volvamos a ser la más importante fuerza política del estado.

Una unidad que haga florecer la esperanza colectiva y nos encamine hacia futuros triunfos. Una unidad que mire con inteligencia política.

Para mirar mejor hacia el futuro es necesario que repasemos con objetividad y sin temor el pasado. Al mirar de frente al pasado aprendemos de él para sacar las mejores lecciones que nos ayuden a no incurrir en los mismos errores.

En el pasado encontraremos las raíces vigorosas de nuestras fortalezas y también encontraremos las causas de nuestros retos más importantes.

Porque como decía Don Manuel Gómez Morín: “el liderazgo de un partido político se centra en la formación de hombres y mujeres libres, generosos y responsables”.