“NUESTRA ÉPOCA NOS ABRE UNA PUERTA DE ESPERANZA” Manuel Gómez Morín

Por Fátima Hernández Manzanilla

Recuerdo haber estado ahí como ustedes con los sueños a flor de piel, escuchando que la época que vivía era difícil y desafiante… ya no era como antes. Así que no pretendo transmitirles esa idea como legado, mi intención es puntualizar que ustedes son los protagonistas no sólo de esta época, sino del desarrollo de la misma. Deben de estar conscientes de que no son sujetos sometidos a la fatalidad de la historia, y en consecuencia ampliar sus objetivos a fines que les permitan trascender y al hacerlo, contribuir al bien común en nuestro querido México.

Puedo decirles sin temor a equivocarme que esta época, que es nuestra época, es la mejor, porque justo es, en la que podemos incidir. Estamos escribiendo la historia, la memoria de nuestra generación que deja sus nombres inscritos a la par de los pasos que dejan huella.

¡Son jóvenes! Y escuchen bien, al serlo, no hay cadena ni prisión que pueda contener el espíritu que los caracteriza. Si está época implica desafíos, también lo es, que cuentan con la suma de ayeres heredados que les permite empezar desde escalones más arriba que las generaciones anteriores, no es para que se espanten… es para que tomen conciencia. Conciencia del timón que les ha sido entregado para marcar el rumbo.

¡No están solos! Estamos con ustedes y, además cuentan con «las ideas y los valores del alma, que son nuestras únicas armas; no tenemos otras, pero tampoco las hay mejores» tal como mencionaba Manuel Goméz Morín.  Armas que les permitirán entender los retos y responder a las necesidades de este tiempo.

El principal reto de esta época es, el de volver a colocar a la persona humana en el centro al reivindicar su dignidad. La dignidad entendida como un valor superior, un fin, queno está sujeta a prevendas ni al clientelismo político. Clientelismo político enmascarado de populismo, némesisdel bien común.

¿Cómo lograr el bien común en una sociedad que prioriza el consumo y el egoísmo? A través de materializar lasolidaridad, entendida ésta como la virtud que permite compartir en plenitud los bienes así como la subsidiaridad, como la coordinación de las actividades de la sociedad en apoyo de la vida interna de las comunidades locales; es decir, no anulando al otro, no etiquetando al otro, desde la política mitigar el dolor evitable.

Como jóvenes la marea no los tendrá a su merced si se embarcan en el Humanismo Político, barco que ha sorteado ya otras tormentas, de las que ha salido victorioso. Ha dado respuesta a los males que han aquejado a generaciones que les anteceden. Y es, en nuestro Partido Acción Nacional el cimiento en el que descansa.

Los problemas sociales cambian en el tiempo, por lo que a través del Humanismo Político cada generación debe diseñar aplicaciones prácticas para darles respuestas.

Yo los exhorto a vivir a la altura de esos grandes ideales: dignidad de la persona humana, bien común, solidaridad y subsidiariedad ¿Aceptas el reto en el 2020?