Gobernar es generar bien común

Por Mtro. César Marcelino León.

“Adoptar herramientas inadecuadas, puede ser peor que no abordar el problema”.

Carlos Ricardo Aguilar Astorga

Cuando ciertas decisiones de gobierno generan inconformidad y malestar social, no necesariamente se debe a que existan resistencias del pasado o poderes fácticos opositores sino que en muchas ocasiones reflejan desconocimiento, falta de oficio político, revanchismo y lógica elemental.

Por ejemplo: una de las políticas públicas mejor evaluadas Prospera (antes Oportunidades), fue tirada a la basura… porque sí y ya.

Otra política, perfectible pero sumamente noble, era lade Estancias Infantiles… y también fue desaparecida u operada con otros fines.

Pero la política que está causando estragos en todo el país y deja muy mal parado al Presidente es la desaparición del Seguro Popular por un INSABI que no tiene pies ni cabeza. Con la salud no se juega.

Hoy más que nunca aplica la máxima de Churchill: “La política es más peligrosa que la guerra, porque en la guerra sólo se muere una vez”.

Es cierto, diseñar políticas públicas es una tarea difícil: requiere conocimientos de economía, ciencia política, estadística, administración pública, derecho, sociología, antropología, psicología y comunicación, entre otras disciplinas.

Además, se necesita un equipo de trabajo que obtenga la información precisa de cada especialista, así como tomar en cuenta la opinión de la ciudadanía, los expertos, los servidores públicos y los políticos.

A nivel local, la colocación de bolardos y macetones, como estrategia de mejora en la política de movilidad, ha generado mucha polémica, por errores básicos en el diseño e implementación de esa política.

Aunque se ha tomado en cuenta la opinión de los colectivos y la titular de la Secretaría de Movilidad provino de la sociedad civil, no es suficiente.

El asunto es básico: si al público que se intenta beneficiar ni siquiera conoce los alcances de la política y menos se les toma en cuenta, difícilmente la van a hacer suya.

Para ello, habrá que atender lo que dice Manuel Canto Chac:

Las políticas públicas son “cursos de acción tendentes a la solución de problemas públicos, definidos a partir de la interacción de diversos sujetos sociales, en medio de una situación de complejidad social y de relaciones de poder, que pretenden utilizar de manera más eficiente los recursos públicos y tomar decisiones a través de mecanismos democráticos, con la participación de la sociedad”.

Tratar de gobernar por políticas públicas, dice Mauricio Merino, puede generar algunos riesgos, entre ellos:

1. Confundir una política con cualquier decisión tomada por el gobierno y que involucre una participación de la sociedad.
2. Exceso en la utilización de la práctica de un enfoque que quizá no sea la respuesta más adecuada. Tiene que ver con el predominio de la visión técnica por encima del conflicto social.

Me parece que ambas situaciones han prevalecido en el actuar de la Secretaría de Movilidad municipal.

Estoy totalmente de acuerdo en la pirámide de la jerarquía de movilidad urbana, donde los peatones son primero, luego los ciclistas, después el transporte público, el transporte de carga y al final las motocicletas y los automóviles.

Y completamente de acuerdo en la propuesta del maestro Alfonso Vélez en que se debe propiciar una movilidad integral, que incluya tres ejes fundamentales:

Movilidad y seguridad vial.
Movilidad y gestión del tráfico.
Movilidad y medio ambiente.

Para lograrlo, es preciso que se cubran satisfactoriamente los pasos de toda política pública: detección clara del problema a atender, diagnóstico, alternativas de solución, proyección de resultados, evaluación de costos e impacto esperado.

Los fines perseguidos por la Secretaría de Movilidad son buenos. Falta que los medios también lo sean.