Nos Perdimos en el Bosque

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Por: Francisco Javier Medina Mendoza.

Yo llegué al PAN en 1981.  Mis padres panistas ambos.   Félix Medina Linares, había cuidado casilla y había participado muy activamente en la campaña de Héctor Lezama Surroca,  el primer Presidente Municipal de Tehuacán, por el PAN.  Recuerdo con agrado cuando me mostró su  carta de agradecimiento que recibió de los directivos del Comité responsable de ese entonces,  por haber participado en ese proceso electoral.  Después de La muerte de mi papá,  mi madre doña Raquel Mendoza Ramírez, siguió  participando  activamente en el PAN.  Recuerdo que en los tiempos de campaña me llevaba  diariamente a los mítines. En ese entonces el Comité del Partido, contaba con un camión de pasajeros, por cierto muy anticuado  que más  bien era ya una reliquia y al que llamaban “Maximiliano.”  Era el  transporte oficial de un grupo de mujeres valientes que se congregaban diariamente para acompañar al candidato.  Era un grupo de aguerridas mujeres que arengaban  frases de apoyo al Partido y candidatos.

Eran los tiempos románticos del PAN. Cuando murió mi padre,  yo tenía 12 años de edad.  Mi primer trabajo enforma fue haber trabajado en una librería cuyo nombre era Acrópolis.  Después de tener algo de experiencia en el tema los libros y como tenía la necesidad y urgencia de obtener mayores ingresos, decidí vender libros en escuelas, en oficinas  y un día decidí vender libros de temas políticos  en las oficinas del Comité Municipal del PAN.  Recuerdo que fui a solicitar el permiso correspondiente y me atendió ni más ni menos que la fundadora del PAN en la región de Tehuacán: doña Paula García de Hanneman. Me concedió la autorización correspondiente y fue un día viernes que había sesión de Comité  cuando me presenté.  Al terminar la sesión había puesto una mesita con las novelas políticas que eran best seller de aquella época.  Recuerdo  que pude atender esa noche a figurones del PAN de Tehuacán, que habían salido de la reunión:  Antonio Lezama Surroca, Virgilio Flores Aréchiga,  Edilberto García Paredes,  Ismael López García,  Clara López Arroyo, Gabino Delgado, José Bulas Chávez,  José Herrera Carrera,  Romualdo Ortiz Hernández, Marco Antonio Fragoso, Juan José Medrano. Espero no omitir a alguien, si fuera así, me disculpo.  Y en esa noche de venta de libros también pude conocer a los integrantes del comité Juvenil del PAN de aquel entonces.  Esa ocasión me invitaron a ingresar a las filas del PAN, y así sucedió.  Era el año de 1981.

Empecé a participar en el Partido.  Me quedé en el PAN porque a pesar de mi corta edad  pude entender parte de su filosofía,  de su ideología, de sus principios.   Aunado a ello el clamor de la sociedad  de ese tiempo era sacar al PRI de los Pinos.   Que por cierto hoy ya no existe la residencia como tal.  Quién lo diría.  El anhelo era que México fuera democrático. Terminar con la dictadura perfecta. Que los vientos  de cambio llegaran a México. Pertenezco a una generación que tenemos un ideario,  que los principios que nos enseñaron, se aprendieron bien.  Mis padres nunca se equivocaron en que deberíamos enarbolar la bandera de la verdadera esperanza, de la democracia, de la generosidad,  del bien común, del orden; La bandera del PAN.

Hay mucho que contar sobre el desarrollo  del PAN en el municipio y región de Tehuacán. Pero retomando la idea que hoy me ocupa, cuando  Vicente fox, ganó la elección, pensamos que se había cumplido la meta. Que Habíamos logrado el objetivo; el PRI  había sido derrotado.  Después de este democrático suceso  nos preguntábamos  ¿y ahora qué sigue?  Después de algún tiempo reflexionamos y entendimos lo que había dicho don Manuel Gómez Morín sobre la brega de eternidad. Eso era el inicio de un proceso democrático.  La lucha tenía que continuar.  Después nos tocó hacer lo propio para que pudiera haber continuidad y ganó Felipe Calderón. Después de doce años  nos volvimos a dar un golpe en la frente cuando nuevamente perdimos.  Dolió la derrota, mentiría si digo que no.  No era posible que después de querer componer y corregir la situación de país, la gente  volvió al punto de inicio.  Retrocedimos.  Al pueblo ya se le había olvidado que aguantó  un régimen de partido único por más de 80 años.

Entiendo que el pueblo manda y que las elecciones se ganan con votos,  pero también las mayorías pueden equivocarse.  Es difícil entender cómo piensa la sociedad.  En dos sexenios no podía corregirse  lo que se había hecho enmuchos sexenios gobernados por el PRI. Pero no se entendió la buena nueva.  No hay recetas mágicas para transformar a una sociedad, no hay conjuros  potentes  para cambiar el pensamiento y conducta de los ciudadanos. No hay fórmulas maravillosas para terminar con la pobreza.  He entendido que los milagros  existen pero para que ocurran cada quien debe poner de su parte.

En los dos sexenios que gobernó el PAN, las cosas cambiaron.  A pesar de lo que se diga. No dudo que hubo errores y desatinos. Pero no creo que hayan sido tan graves como los que ocurrieron en los tiempos de la dictadura perfecta.  No se entendió el proyecto de libertad, de democracia, de crecimiento, de desarrollo, de combatir a  la pobreza  creando riqueza, de terminar con el paternalismo  y la clientela electoral que tanto daño hacen a la sociedad.  No se entendió que el anhelo era empezar a madurar como sociedad, a creer de lo que somos capaces los mexicanos.  A demostrar las capacidades de los ciudadanos para contribuir con el desarrollo de esta gran nación. Hoy nos quieren pobres, humildes y dependientes del sistema.

Estamos volviendo  al pasado.  Nos perdimos  en el bosque y caminamos en círculo,  llegamos al punto de partida,  no avanzamos. Hay una realidad, en los tiempos del PRI había disposición al cambio, hoy  creo que estamos peor con una sociedad dividida radicalmente y a propósito, entre los buenos y los malos, entre los que tienen y no tienen, entre los neoliberales, conservadores y los de la Transformación de Cuarta.

Ya decía don Manuel Gómez Morín,  que no deben faltarmotivos espirituales en nuestra lucha. No nos hemos cansado, solo hicimos un receso, pero continuamos en la brega de eternidad. Y creo que así debe ser. Pero también estoy de acuerdo con lo que dice don Efraín González Luna: “Que las patrias se salvan como se salvan los hombres.”