El reto del PAN (Real politik)

Por Zeth Lima Barrientos

El reto de Acción Nacional en el 2021, es permear en la sociedad nuestro carácter original, ratificar el espíritu de nuestros fundadores, recordar la causa de múltiples luchas que en diferentes etapas de la historia de la vida nacional hemos dado.

Nuestro reto, es el reto de los ciudadanos de Puebla y México, es poder recuperar los espacios de servicio público, para que estén a la verdadera disposición de las personas, con calidad y humanismo y para el desarrollo verdadero de la sociedad de nuestros Pueblos y Ciudades.

Nuestro reto, es frenar la decadencia del marco legal e institucional provocada por los que hoy tienen en sus manos la toma de decisiones, instituciones construidas por mexicanas y mexicanos nobles, durante mucho tiempo.

Nuestro reto, es dar claridad presente al camino, rumbo y causa a nuestra lucha, es encontrar la razón por la que luchan los ciudadanos comunes y brindar el instrumento que ha sido nuestro partido, para el acceso al poder, a personas libres, honestas, capaces de gobernar los municipios y defensores de la agenda humanista en los congresos Federal y Estatal.

Para el Partido Acción Nacional en Puebla, el reto es claro, y en mi opinión, la dirigencia está actuando en consecuencia y con estrategia para enfrentar ese reto y convertirlo en resultados electorales palpables y contundentes. Sin embargo, estamos siendo testigos de luchas internas, incomprensibles y que me parecen estériles, en dichas luchas se utilizan toda clase de actos, golpes bajos, la mayoría de ellos de forma velada en contra de la dirigencia estatal.

En Puebla, el PAN ha transitado por diversos cambios, el hito más reciente, el fallecimiento de la primera gobernadora (Mujer) del PAN en pleno ejercicio de su gobierno y quien fue el primer gobernador de Acción Nacional en nuestroestado. Son estos hechos los que confunden  los objetivos de algunos militantes del partido, y que el reacomodo inconcluso, a partir de la ausencia de los panistas mayormente empoderados de Puebla, roba claridad de metas, estamos pues, aprendiendo a vivir un nuevo PAN.

Antes del triunfo del Primer Gobernador panista, nuestro partido había tenido triunfos en algunas de las ciudades más importantes del Estado. Ya habíamos ganado por ejemplo en los 80, el municipio de Teziutlán, en la sierra norte, liderando el triunfo, mi querido amigo Jesús Macip Ríos.

Tuvimos triunfos posteriores en San Martin Texmelucan, Tehuacán, Atlixco, la Capital del Estado y muchos otros municipios de diversos tamaños en cuanto a su población y territorio, habíamos obtenido diputados federales, senadores de la república y habíamos conformado grupos parlamentarios en el congreso local con diferente número de diputados.

Al margen de los triunfos del PAN en Puebla, que a la llegada de Rafael Moreno Valle eran crecientes, la realidad es que nuestro partido tenía el cometido histórico de proporcionar ruta teórica a los planes del gobierno, de ser custodios internos de la doctrina nuestra, teníamos la obligación de ganar los debates Públicos y de ser la oposición consistente que se necesitaba. Por supuesto también fuimos ejemplo de gobierno donde tuvimos oportunidad de serlo.

Con todo ello, construimos un partido estructuralmente sólido, porque  se cimentó en los principios del partido, en la esperanza ciudadana de lograr un gobierno honesto y eficaz; esa lucha se hizo permanente, sin la esperanza real de conseguir la gubernatura del estado.

En la permanencia de tener un partido solido ideológicamente, que ganaba siempre el debate público y que poco a poco consolidaba su estructura territorial participaron muchos de los actores que cobran relevancia a la ausencia de Moreno Valle y Martha Erika, hoy nuevamente están ante la posibilidad de contender y eventualmente ocupar espacios en los Congresos y Municipios.

Durante el Periodo del Gobierno de Rafael Moreno Valle, Toni Gali y el que empezaba de la primera gobernadora del PAN, nuestro partido tomó el rumbo que es natural cuando se es gobierno, y que nadie tuvo capacidad de contener. Rafael tuvo el control del partido que quiso tener Gabriel Hinojosa cuando fue alcalde, mismo control que Luis Paredes Moctezuma pretendió en su gobierno municipal, ellos fracasaron en el intento.

La nueva etapa del PAN, la estamos construyendo a partir de la muerte de Rafael y Martha, ellos son inevitablemente los panistas que se convirtieron referencia en la lucha del futuro inmediato, antes de su llegada, forjamos una sólida idea doctrinal de los que deben ser nuestros  gobiernos, pero ellos nos enseñaron el sendero del triunfo y no podemos negar que heredamos el legado de la transformación de Puebla.

Todos los panistas debemos encontrar lo que nos une hoy, lo que me hace coincidir con mi hermano panista con el que he tenido diferencias y a partir del punto convergente, comenzar a construir el nuevo PAN que merecemos los poblanos.

Tenemos Historia, tenemos doctrina y tenemos partido para construir la unidad, sirvan la herencia ideológica de Don Efraín González Luna y de Adolfo Christlieb Ibarrola, para cimentar la nueva realidad del partido, pero no es teoría ideológica lo que resolverá los velados golpes bajos, es el “real politik” trabajemos en ello, identificando claramente nuestro deseo y espacio de participación, y vayamos al sendero del acuerdo en lo mínimo necesario para caminar hacia un 2021 triunfal.

Hay quienes apuestan a ganar perdiendo en el proceso electoral, o a los cambios internos anticipados. Con cualquiera de las dos opciones, ni gana Puebla, ni gana México. Si algo nos enseñó 2018 es que no debemos dejar en manos de ineptos los gobiernos, y la pretensión de cualquiera de las opciones es dar un paso a entregarle, los gobiernos y los diputados a los ineptos.

Invito a los panistas a cerrar filas en torno a los órganos internos establecidos y en torno a quienes en este momento los encabezan, también les invito a ser claros y precisos en nuestros deseos de participación.

2021 significa la posibilidad de triunfo electoral, también significa esperanza ciudadana de buenos gobiernos, no desperdiciemos la esperanza en nimiedades.